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miércoles, 11 de junio de 2008

Suscribe Mesoamérica estrategia ambiental y apoya relanzamiento del Puebla-Panamá

Campeche, Camp., 10 de junio. Sin presentar un diagnóstico sobre la situación en la zona, ayer se suscribió la Estrategia Mesoamericana de Sustentabilidad Ambiental (EMSA). Los ministros del ramo de los ocho países del área apoyaron también el relanzamiento del Plan Puebla-Panamá (PPP), ya que “no afectará” el sector y contará con una cartera de proyectos por 8 mil millones de dólares.

La directora adjunta de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Julie Lennox, quien presentó una evaluación en materia de cambio climático, dijo que los impactos económicos del calentamiento global podrían representar hasta 20 por ciento del producto interno bruto (PIB) si se considera la afectación al medio ambiente y a la salud de las poblaciones, así como las desigualdades en la distribución del ingreso del hogar; precisó que esto ocurre a escala global, y también puede presentarse en la región.

Con la promesa de que en 2009 la EMSA contará con presupuesto y metas específicas, los ministros de México, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá determinaron impulsar el proyecto “como una necesidad de incluir en el PPP el componente de desarrollo sostenible”. La declaración se presentará en la Cumbre de Jefes de Estado del Mecanismo de Tuxtla, que se realizará el próximo 28 de junio en Villahermosa, donde también se anunciará el reimpulso del PPP.

La estrategia firmada ayer considera el establecimiento de mecanismos de cooperación en biodiversidad, el sistema arrecifal mesoamericano, el fortalecimiento del corredor biológico y una evaluación de impacto ambiental en proyectos de infraestructura. También señala que la región es vulnerable a las consecuencias del cambo climático, que afecta los bienes y la seguridad alimentaria.

México busca acciones específicas, como paso libre en las fronteras en caso de combate a
incendios forestales y en el ataque al tráfico de madera ilegal, informó el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Juan Elvira Quesada.

Sólo en Guatemala se estima una pérdida anual de 30 millones de dólares por el tráfico clandestino de madera, dijo por su parte el ministro Luis Alberto Ferrate, quien en entrevista puntualizó que no se permitirá la construcción de carreteras en las zonas boscosas y de biodiversidad. “El PPP habla de nuevas vías en el sur, en la planicie costera pacífica, pero es un asunto delicado, porque también es una zona donde hay narcotráfico”, dijo.

Según anunció aquí Bosco Martí, coordinador del Plan Puebla-Panamá, el relanzamiento considera una cartera de proyectos carreteros, interconexión eléctrica y telecomunicaciones por 8 mil millones de dólares, recursos que se prevé sean aportados por los gobiernos del área y organismos multilaterales, así como “a fondo perdido” de países como Japón o de la Unión Europea, además de que se trabaja en esquemas de asociación público-privada.

Explicó que esta cartera se presentará a los jefes de Estado el próximo 28 de junio. Entre los proyectos más importantes están la red internacional de carreteras mesoamericana –de 13 mil kilómetros–, que consta de un corredor Pacífico, uno Atlántico y ramales de interconexión; aseguró que México ha avanzado en la construcción de 2 mil kilómetros de estas vías.

En entrevista, explicó que en el rubro energético el proyecto emblemático es la interconexión eléctrica en toda la región, que se prevé esté lista a finales de 2009.

Demandan científicos a Calderón actuar contra el cambio climático

Las academias de ciencias de los países desarrollados del Grupo de los ocho, más las de los cinco emergentes –como México– que conforman el llamado G8+5, elaboraron una propuesta para mitigar los efectos del cambio climático y de prevención en la salud a escala mundial, con el propósito de “crear agenda” en la próxima cumbre de los mandatarios de las naciones que integran dicho grupo, que se celebrará en Hokkaido, Japón, en agosto próximo.

En ese sentido, la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) pidió a Felipe Calderón su compromiso para que en ese cónclave presente una propuesta concreta para solucionar ambos problemas.

Rosaura Ruiz, presidenta de la AMC, junto con José Franco y Teresa Rojas, secretario y tesorera de ese organismo, respectivamente, dieron a conocer los documentos elaborados por sus contrapartes, en los que se alerta que en los próximos 20 años la temperatura del planeta se elevará de 2 a 4 grados centígrados, lo que traerá catastróficas consecuencias para la humanidad.

El objetivo, aseveró Ruiz, es hacer llegar al G8+5 recomendaciones sobre ciencia, tecnología e innovación, así como “refrendar ante los mandatarios correspondientes las formas en que las academias pueden colaborar a resolver problemas globales”.

El G8 está conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia, países a los que se suman cinco naciones con economías emergentes, que son Brasil, China, India, México y Sudáfrica.

La titular de la AMC explicó que en marzo pasado el Consejo de Ciencias de Japón invitó a las academias del G8+5 a una reunión preparatoria, con el propósito de definir los temas a tratar con los mandatarios durante la reunión internacional. Ayer, de manera simultánea, estos organismos hicieron públicos los proyectos “para enfrentar y coadyuvar” en los problemas que sobre cambio climático y salud aquejan al mundo.

Informó que estos documentos ya fueron entregados al gobierno de Felipe Calderón, por lo que esperan que en breve la administración federal les abra un espacio para que no sólo los conozca, sino que de manera conjunta se organicen grupos de trabajo, con el propósito de elaborar propuestas y así resolver la problemática.

Será la titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, quien el próximo 20 de junio se reúna con los científicos, aunque ya les canceló un primer encuentro.

En el caso particular de México, Ruiz calificó como “el drama del país” la labor que se tiene que realizar para convencer al gobierno y a la iniciativa privada de la importancia de generar políticas públicas conjuntas, así como destinar mayor inversión a ciencia y tecnología para resolver los temas fundamentales para la sociedad, mientras que a los científicos –agregó– se les debe impulsar no sólo a utilizar esos rubros para su beneficio personal mediante publicaciones, sino que con base en sus conocimientos deben contribuir a mejorar el desarrollo de la ciudadanía.

Por su parte, José Franco señaló que el propósito es crear no sólo una política en la que se incrementen los recursos a ciencia, tecnología e innovación, sino desarrollar un plan de acción a largo plazo para encontrar soluciones a esas dificultades. Sin embargo –acotó Ruiz–, en México “no existe ese interés por avanzar (en esos rubros) para la resolución de dichos problemas”.

En su turno, Teresa Rojas advirtió sobre la necesidad de que la AMC genere una agenda para que las conclusiones a que lleguen las academias científicas trasciendan la sociedad y ésta genere conciencia sobre el cambio climático y la salud.

Sobre el calentamiento global, las academias del G8+5 advierten que el mundo “no tiene tiempo para autocomplacencias”, por lo que es necesario un cambio progresivo con acciones internacionales y locales, ya que este fenómeno significa no sólo una amenaza ambiental, sino también social y económica, lo que puede tener implicaciones en la paz y la seguridad.

Plantea varios escenarios: un cambio de temperatura media global de sólo dos grados centígrados sobre los niveles de 1990 exacerbará los impactos existentes y detonará otros, como la reducción en el abasto de agua y en la seguridad de alimentos; de incrementarse de dos a cuatro grados habrá pérdida de biodiversidad generalizada, con la disminución de productividad agrícola y seguridad, y de elevarse más de cuatro conduciría a mayor vulnerabilidad, excediendo la capacidad de muchos sistemas físicos y humanos para poder adaptarse.

Sobre la salud, subrayaron la necesidad de que los gobiernos del mundo trabajen de forma conjunta para lograr mejor comprensión de cómo, dónde y por qué surgen y se propagan las enfermedades infecciosas.

Por ello, exhortaron al G8+5 a que durante la cumbre se analice la posibilidad de incrementar la colaboración internacional en la investigación médica y científica, transferencia de tecnología, monitoreo de manera global, intercambio de información en temas relacionados con la salud, fortalecimiento de las relaciones con programas relativos a ese tema, como los de la Organización Mundial de la Salud, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y la Organización Mundial de Salud Animal, entre otras.

Emir Olivares Alonso
Publicado en La Jornada